INFLUENCIA DE LA RELIGIÓN EN LA CONDICIÓN SOCIAL DE LA MUJER

LAICISMO

por Alicia Miyares (en “Democracia feminista”, Ediciones Cátedra, pags. 91:97 | 2003)

En el siglo XIX la cuestión educativa y la universalización de ésta generaron una intensa polémica entre la Iglesia y los Estados católicos. El Papa Pío IX para frenar el laicismo firmó concordatos con diversos estados católicos por los que éstos reconocían el derecho exclusivo de la Iglesia a dirigir las escuelas seglares y parroquiales: los más importantes fueron los concluidos con España en 1851 y con Austria en 1855. En España apenas hubo divergencias, aunque los liberales se resistieron a tan extrema atribución de la autoridad papal. Pese a los concordatos el anticlericalismo era creciente en muchos países de Europa. Esta situación se intensificó cuando el mismo pontífice promulgó en 1864 la polémica Syllabus, documento por el cual el Papa Pío IX condenaba el liberalismo y racionalismo y proclamaba la infalibilidad papal. Esto suponía la autoridad coercitiva moral del Vaticano y en muchos países se extendió la resolución de los estados de refrenar la autoridad de la Iglesia. La reacción fue lenta, pero continuada y así Francia, en 1882, universaliza la educación primaria convirtiéndola en obligatoria para niñas y niños; poco después, en 1886 lleva a cabo la sustitución de los maestros religiosos por laicos, hasta que en 1904 se prohíbe por ley a todas las congregaciones la dirección de las escuelas.

El modelo francés sirvió de referencia para los países que, como España y Portugal, eran de credo católico. Así en Portugal, en 1910 el nuevo gobierno republicano separó la Iglesia y el Estado. En el caso español, la reacción fue mucho más lenta debido al dominio absoluto de la Iglesia. Ésta se oponía a la extensión de la alfabetización pública y a la educación general de las niñas; apoyaba el analfabetismo basándose en el argumento de que las personas ignorantes no se verían expuestas a doctrinas heréticas, liberales o socialistas, y permanecerían así en «estado de gracia». A finales del siglo XIX y en la primera década del XX el esfuerzo por reformar la educación española corrió a cargo de la Institución Libre de Enseñanza. Bajo la influencia de Giner de los Ríos, intelectuales españoles asistieron a diversos congresos mundiales de educación que fueron fuente de ideas nuevas. Se comenzó a constatar que el laicismo sería imposible sin la mejora de la educación, sobre todo en el sexo que la presentaba de manera más deficiente. Así pues, mientras las mujeres siguieran tuteladas por la Iglesia los esfuerzos hacia el laicismo serían vanos. Sin embargo, la educación de las mujeres, si bien aceptada entre los sectores liberales, socialistas y librepensadores, mantenía la aceptación de una ley natural para las mujeres: su misión reproductora.

En las tres primeras décadas del siglo XX el Vaticano contemplaba con horror los vientos de secularización y propuestas educativas nuevas que iban restándole protagonismo educativo en Europa y América. En su intento por atajar el laicismo, el Papa Pío XI promulga en 1929 la encíclica Divini illius magistri en defensa de la misiónhistórica de enseñar de la Iglesia: «la misión de la educación corresponde, ante todo y sobre todo, en primer lugar a la Iglesia y a la Familia, y les corresponde por derecho natural y divino, y, por lo tanto, de manera inderogable, ineluctable, insubrogable». En la encíclica se denunciaba también como error la coeducación «por partir del naturalismo negador del pecado original». La iglesia vaticana censuraba la coeducación por alimentar una deplorable confusión de ideas, por permitir la convivencia promiscua de los dos sexos en una misma aula y avalar la idea de una igualdad niveladora de los dos sexos. Para la iglesia la doctrina de la coeducación era perniciosa para la educación de la juventud cristiana porque el creador ha ordenado y dispuesto la convivencia perfecta de los dos sexos solamente en la unidad del matrimonio, y gradualmente separada en la familia y en la sociedad. Además, no hay en la naturaleza misma, que los hace diversos en el organismo, en las inclinaciones y en las aptitudes, ningún motivo para que pueda o deba haber promiscuidad y mucho menos igualdad de formación para ambos sexos.

El miedo a la coeducación será en definitiva el miedo a la emancipación de las mujeres, tal y como afirmaría el mismo Papa Pío XI en la encíclica Casti Connubi. La emancipación de la mujer “es corrupción del carácter propio de la mujer y de su dignidad de madre; es trastorno de toda la sociedad familiar, con lo cual al marido se le priva de la esposa, a los hijos de la madre y a todo el hogar doméstico del custodio que lo vigila siempre». Por ejemplo, en España la coeducación sería abolida en 1936 con clarificadores mensajes como éste: con la supresión de esta inmundicia moral y pedagógica que se llamaba «coeducación» hemos dado el primer paso hacia una verdadera formación de la mujer… En primer lugar, se impone una vuelta a la sana tradición que veía en la mujer, la hija, la esposa y la madre, y no la «intelectualada» pedantesca que intenta en vano igualarla al varón en los dominios de la ciencia; «cada cosa en su sitio» y el de la mujer no es el foro ni el taller… sino el hogar, cuidando de la casa y de los hijos…, poniendo en los ocios del marido una suave lumbre de espiritualidad y de amor.

Resuenan bastante fuertes los argumentos del Papa Pío XI, eso sí, con nuestra peculiar forma castiza de convertir los argumentos en exabruptos.

La universalización de la educación y que ésta contemplara a las mujeres en pie de igualdad con los varones era, en definitiva, una amenaza a la familia. La igualdad separaría a la mujer de la vida doméstica y del cuidado de los hijos para arrastrarla a la vida pública y a la producción. Peligraría, con ello, la misma estructura familiar, y su ley fundamental de procreación y educación de la prole, establecida y confirmada por Dios. La lógica católica discurría a través de supuestos puramente misóginos: si «la mujer» es una criatura impulsiva y poco racional eduquemos sus sentimientos, su corazón, para que llegue con un conocimiento suficiente a su fin natural, que es el matrimonio, y para alejarla de vindicaciones igualitarias pues éstas cuartean la estabilidad y honor de la institución familiar al orientar a las mujeres a un quehacer extradoméstico. El objetivo será construir una feminidad que se acerque a Dios por necesidad de su conciencia y que no use a Dios como pretexto para conseguir posiciones más o menos bastardas o cuando menos terrenales. La única necesidad de las mujeres es cubrir las necesidades materiales y morales de la familia. El destino de la mujer es ser esposa y compañera del varón, formar con él una familia, educar y cuidar bien a sus hijos. La familia, para la Iglesia, tiene prioridad sobre los derechos civiles de las mujeres. De nuevo a Pío XI debemos una imagen de la familia en la que “florezca lo que San Agustín llamaba la «jerarquía del amor»; la cual abraza tanto la primacía del varón sobre la mujer y los hijos como la diligente sumisión de la mujer y su rendida obediencia, recomendada por el Apóstol con estas palabras: «Las casadas estén sujetas a sus maridos, como al Señor; porque el hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia”.

Hoy la Iglesia apenas ha cambiado la concepción diferenciada que tiene de los varones y las mujeres. Ha moderado su lenguaje, pero no la esencia del discurso. Cuando se promovió la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín, la Iglesia estaba muy interesada en «clarificar la plena verdad sobre la mujer». A este efecto, el Papa Juan Pablo II dirigió una Carta a las mujeres en la que «aclaraba» la identidad y posición social de las mujeres. Juan Pablo II considera que la mujer y el «hombre» no reflejan una igualdad estática y uniforme, sino de complementariedad entendida como «unidualidad» relacional. Para explicar en qué consiste la compleja expresión «”unidualidad” relacional» nos remite Juan Pablo II al versículo del Génesis «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada» (Gn 2,18). De esta manera la identidad de la mujer queda confirmada por el proceso mismo de su creación: «En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio de la ayuda». Así pues, la mujer está llamada a ofrecer ayuda al «hombre». De acuerdo con esto, el horizonte de «servicio» de un varón y una mujer no es el mismo ya que entre ellos hay «una cierta diversidad de papeles»: “En este horizonte de «servicio» -que, si se realiza con libertad, reciprocidad y amor, expresa la verdadera «realeza» del ser humano- es posible acoger también, sin desventajas para la mujer, una cierta diversidad de papeles, en la medida en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que mana del carácter peculiar del ser masculino y femenino”. El horizonte social de la mujer -marcado por el principio de ayuda, por el darse a otros- se materializa en una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual que en el mundo laboral alcanza su realización más plena en el campo de la educación, de la salud y en las instituciones asistenciales. Cualquier otra actividad interrumpiría la «originalidad» femenina y conduciría a la «masculinización» de las mujeres.

En el documento Familia y derechos humanos el Pontificio Consejo para la Familia denunciaría la creciente masculinización de la mujer, como quedó puesto de relieve en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Pekín (pese a la Carta remitida por el Santo Padre en los prolegómenos de la Conferencia). Para el Pontificio Consejo en Pekín se constató que la extensión de una «igualdad indiferenciada» es producto de los errores ideológicos de inspiración malthusiana, hedonista y utilitarista y de las teorías de género; en definitiva, estas ideologías son antifamilia, anti-vida y destructoras de las naciones:

Una tendencia aparecida en la Conferencia de Pekín (1995), pretende introducir en la cultura de los pueblos la «ideología del género» -gender-. Esta ideología afirma, entre otras cosas, que la mayor forma de opresión es la opresión de la mujer por el hombre y que esta opresión se encuentra institucionalizada en la familia monogámica. […]. Somos conscientes de que ya muchas veces el Santo Padre, y siguiendo sus huellas el Pontificio Consejo para la Familia, se ha pronunciado sobre estas ideologías que no son sólo anti-vida y anti-familia, sino que son también destructoras de las naciones.

Todos los credos religiosos se parecen en su consideración hacia las mujeres. La diferencia más radical no se encuentra en los mensajes de una u otra religión, sino en que, al menos, en algunos países democráticos de Occidente se está más cerca del laicismo y de la vivencia de la religión como hecho privado, lo que impone ciertas restricciones al poder de las religiones. El problema en muchos países islámicos es que religión y Estado forman un todo indiferenciado, como fue el caso del Frente Islámico de Salvación Argelino (FIS) cuyos dirigentes afirmaban que «El lugar natural de la mujer está en el hogar… No debe abandonar el hogar a fin de poder consagrarse a la grandiosa misión de educar al hombre. La mujer es una reproductora de hombre, ella no produce otros bienes sino esta cosa esencial que es el musulmán». Nada parece impedir tampoco, como ha sido el caso de Afganistán, que los ulemas, o estudiosos religiosos, ofrezcan una personal interpretación de la posición de las mujeres amparándose en textos del Corán vejatorios para ellas:

Los hombres están por encima de las mujeres, porque Dios ha favorecido a unos respecto de otros, y porque ellos gastan parte de sus riquezas a favor de las mujeres. Las mujeres piadosas son sumisas a las disposiciones de Dios; son reservadas en ausencia de sus maridos en lo que Dios mandó ser reservado. A aquellas de quienes temáis la desobediencia, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, golpeadlas. Si os obedecen, no busquéis pretexto para maltratarlas. Dios es altísimo, grandioso.

Los ulemas y la umma o comunidad de creyentes se decantan por convertir ciertos pasajes del Corán en sharias o leyes religiosas notablemente discriminatorias contra las mujeres, antes que perfeccionar los códigos civiles según las indicaciones de la ONU. De hecho muchos países de tradición islámica que han reformado sus constituciones no han hecho lo mismo con sus códigos de familia, que siguen fieles al derecho consuetudinario o a la ley religiosa: parecen concesiones del poder del Estado al poder religioso.

Los credos religiosos, que han sido y son en muchos países canal de la cohesión social, en parte han hecho descansar ésta en una estricta normativa sexual para las mujeres. Es esta normativa diferenciada para mujeres y varones la que nos explica la desventaja educativa mundial en la que se hallan niñas y mujeres respecto de los niños y varones: así el 66% de los 300 millones de menores que no pueden ir a la escuela y las dos terceras partes de los que abandonan los estudios primarios por exigencias familiares son niñas. De idéntica manera el 66% de los 880 millones de adultos analfabetos son mujeres. Así pues, es urgente incidir en el laicismo y favorecer políticas educativas laicas en los países en vías de desarrollo. Los estudios demuestran que al educar a las niñas y a las mujeres se elevan todos los índices de desarrollo. Denegar la educación a las mujeres es frenar el desarrollo económico y social de los países. El deber educativo de un estado laico es asegurar las condiciones óptimas para la construcción de la ciudadanía, «sin que pueda tenerse en cuenta ninguna otra condición, sea ésta la pertenencia religiosa, la racial o la étnica». La educación tiene como objetivo fomentar valores comunes, los reconocidos en la Declaración universal de los derechos humanos, y no privilegiar creencias religiosas. Es rechazable, por lo tanto, la sumisión de lo político a lo religioso ya que la interferencia constante de los credos religiosos es un serio impedimento para educar en civismo y en una educación no sexista.

LA SHARÍA O LEY ISLÁMICA

La Sharía, a la que ya le hemos dedicado una entrada en este blog, en cuanto legislación de base religiosa, es esencialmente contraria al laicismo. Su importancia en el mundo islámico hace pertinente, para quienes nos sentimos comprometidos con el progreso mundial del laicismo, que nos instruyamos acerca de ella. Aquí tenemos un breve texto monográfico que puede ser introductorio para quienes quieran interiorizarse en la “ley islámica”.

LA SHARÍA

Por Tilio Alberto Coronel Grillo (el autor tiene un blog personal al que se puede acceder haciendo clic aquí AQUÍ)

RESUMEN

La Sharia [1], Ley Sagrada del Islam, es un cuerpo de derecho [2]y un código de conducta. Abarca la totalidad de los preceptos de Alá referidos a las acciones de los hombres. Establece deberes religiosos, políticos, privados y públicos, pero regula solamente la relación externa entre los creyentes, sin considerar la piedad, sentimiento de responsabilidad ni necesidades religiosas.

INTRODUCCIÓN

La Sharia determina el modo de vida islámico, mediante tres procedimientos:

1.-Como una cuestión de conciencia personal.

2.-De aplicación en los tribunales y órganos de justicia.

3.-En algunos paises,como base para la integración del Estado.

Dentro de la “sharia” existe un tipo especial de ofensas llamadas “hadd”, crímenes castigados con penas específicas: Adulterio, acusaciones falsas, ingesta de alcohol, robo y asalto en rutas. Algunas penas son muy rigurosas: Lapidación para el adulterio, amputación de manos en caso de robos, azotes, etc.[3]

Se atribuye al Islam falta de originalidad en sus conceptos, copiados de otras religiones. Eso es cierto y el método de establecer un sistema de derecho de un libro revelado lo confirma, porque fue hecho por anteriores civilizaciones. La ley islámica abarca obligaciones rituales y morales sometidas al criterio religioso que enseña a los hombres como actuar para entrar al paraíso el día del juicio final. Los “ulemas” (sabios musulmanes) dicen que de haberse extendido y aplicado a todos los ámbitos del comportamiento humano, no habría habido necesidad de establecer un sistema jurídico de ninguna otra especie.

LAS FUENTES.-Existen cuatro fuentes jurídicas: El Corán, los Hadiz, la Analogía y el Consenso.

El Corán

El nombre completo del Libro Sagrado musulmán es “Al Qur ´an Al Karim” (El Noble Corán), también escrito Alcoran, Al-Qur´an o Koran.[4]

Conjunto de la revelación del Profeta Mahoma, es la primera fuente de la ley islámica, dónde se establece:

1.-Legislación para actos religiosos y de culto.-

2.-Prescripciones jurídicas: Derecho de Familia, Derecho Civil, Derecho Penal, Derecho Procesal, Derecho Constitucional, Derecho Internacional, Derecho Económico y Financiero.

3.-Bases para la organización de la vida social.-

La sociedad existente antes del Islam tenía sus normas, sanciones y castigos referentes a las costumbres y al modo de vida. El Islam anuló unas y reformó otras, pero en gran medida confirmó esas normas.[5] Incluso con el correr del tiempo, el Corán ha ido graduando de menos a más el rigor de la Ley, por ejemplo en la prohibición del alcohol. Al respecto, el versículo más antiguo dice:”No se aproximen a las oraciones con una mente nublada, a menos que puedan entender todo lo que dicen”. Se trataría de una prohibición de un “estado de embriaguez” pero no de la “ingesta de alcohol “.[6]

Con una parte revelada en La Meca y otra en Medina después de la Hégira[7]el Corán está escrito en el dialecto árabe de La Meca. Así se lo usa en la liturgia. Aunque se publica en otros idiomas, esas ediciones se emplean tan solo con fines didácticos. Pude ver en Indonesia publicaciones en bahasa indonesio[8]y según me decían eso facilita su estudio. El caso inverso es Afganistán, sobre todo en el norte del país. Allí los “ulemas” comentaban lo difícil que resulta enseñar a los jóvenes, porque éstos no tienen voluntad de aprender primero el árabe y luego estudiar el Corán. Por otro lado, el libro mezcla la narrativa, la exhortación [9]y la prescripción [10]y no siempre resulta claro para el creyente. En este sentido tiene una característica común con La Biblia: Ambos libros resultan incomprensibles para el lector común si éste no es guiado en la lectura.

El Corán autorizado tiene 114 “suras” (capítulos), subdivididos en 6236 “aleyas” (versículos). El primer “sura” se llama “Al –Fatiha” ( “la anunciación”,”la abridora”) y todos los capítulos comienzan con la fórmula: “En el nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso” [11]Salvo éste, todos los capítulos están ordenados según su longitud. Así resulta que los más largos están al principio y los más breves al final.[12] Al comienzo de 29 de los “suras” hay letras cuyo sentido no ha sido aclarado y se supone sean las iniciales de los escribas. Desde el siglo VIII dC, los capítulos llevan nombres tales como “La Vaca”, “Las mujeres” ,”La mesa servida”,”El Viaje Nocturno” ,”Jonás”,etc.,títulos relacionados con el principio del “sura” o con un asunto en ella tratado.

Al momento de la muerte de Mahoma no existía una edición conjunta del libro, sino fragmentada en hojas, telas, etc. Se le encargó a Zaid ibn Tabit –secretario de Mahoma-la recopilación de las revelaciones. Concluida la edición, se envió copia a las principales ciudades para ser usadas como modelo.[13]

El libro se ha trasmitido en forma escrita, pero principalmente, recitándolo. Un musulmán que recita todo el Coran de memoria se llama “Hafiz” (en árabe, “recitador”, “memorizador”) [14]

Hay diez escuelas de recitación.Estas difieren en la vocalización de algunas palabras, con algún significado diferente según la gramática árabe. Por ejemplo:

1.–La vocalización de un verbo puede cambiar su voz activa y pasiva.

2.–También puede cambiar su formación

3.–Las vocales se pueden alargar o acortar.

Actualmente, varias personas poseen el título de “Memorizador de las Diez Recitaciones”, máximo honor otorgado.

El Libro Sagrado es tratado con reverencia por los musulmanes.[15]Antes de tomarlo, se debe realizar una ablución (ritual de limpieza, en árabe “wudu”) Asimismo, el respeto hacia el texto del Corán es un elemento muy importante de la fe religiosa.

LOS HADIZ

Literalmente la palabra “hadiz” significa “narración”,”referencia“,pero en el marco de la legislación islámica se denomina “hadiz” a todo relato o informe sobre lo que Mahoma recomendó, enseñó, ordenó o adoptó como hábito de vida .

A pesar de ser la primera fuente de legislación, El Corán distó mucho de ser suficiente como tal. Había casos no previstos y para resolverlos fue necesario recurrir al conocimiento jurídico de los antepasados. Por consiguiente, se hizo una recopilación y crítica de esos informes o relatos, llevada a cabo por teólogos islámicos durante los siglos VIII y IX dC. Se recopilaron seis colecciones consideradas fidedignas (esas colecciones conforman la sunna, (en árabe, tradición) ordenadas según su contenido: Tradiciones históricas, normas éticas, principios dogmáticos y disposiciones rituales. Surgió entonces la ciencia del Hadiz o Hadit , fuente indirecta de legislación que llena los vacíos legales no previstos en diferentes eventualidades-.Sus enseñanzas son determinantes no solo en el plano jurídico, sino en las costumbres de vida de los musulmanes.

Todo “hadiz” tiene dos partes:

1.-El contenido de la tradición

2.-Nombres de quiénes la trasmitieron, incluyendo las autoridades que avalaban la enseñanza.

Las autoridades eran, en primer término, los compañeros del Profeta,(incluyendo a sus mujeres).Luego la primera generación después de Mahoma, después la segunda, etc., hasta el hombre ( o la mujer) que la daba a conocer. Esta cadena era decisiva para confirmar la autenticidad del hadiz.

La trasmisión de las tradiciones era oral. El alumno escuchaba la lección del maestro[16]anotaba, leía y estudiaba. Finalmente, el maestro le daba autorización para trasmitirla.

La analogía

Con el paso del tiempo, se constató la insuficiencia, no solo del Corán sino también de los Hadiz. Surgieron dos escuelas jurídicas: La “Histórica“, practicada por los árabes del Hedjaz y los

“Racionalistas“, empleada por juristas iraquíes. Los primeros se ataban a la tradición, los segundos apelaban a la razón para llenar los “vacios legales”. Se introdujo la herramienta jurídica llamada “analogía” (en árabe, “qiya”), que permitía la comparación entre el Corán y la Sunna (las colecciones de Hadiz) para sacar una conclusión aplicable al caso en cuestión.Se usó en los primeros tiempos del Islam, pero en el siglo XI se dio por cerrada la “libre decisión” y solo se debería considerar la opinión de los antepasados.

Aún hoy en día la Analogía es rechazada por los grupos ortodoxos como los “wahabi”, predominante en Arabia Saudita[17]No obstante, otros sectores del Islam moderno reclaman el derecho del jurista a formarse su propia opinión en los casos a resolver.

El Consenso

Junto a la Analogía, hubo otro procedimiento de mucha aplicación: El Consenso, concordancia de opiniones de los eruditos de La Meca y Medina. Fue empleado en los siglos VIII y IX como cuarta fuente de la Sharia y facilitó la creencia y asimilación de muchos conceptos e ideas desconocidos al Islam primitivo.

LAS INTERPRETACIONES

En una sola cosa concuerdan los árabes y es que siempre están en desacuerdo entre ellos. La sharia no escapa al disenso cuando se trata de su interpretación y a lo largo del tiempo se han creado distintas escuelas de interpretación, las llamadas “fiqh“.

Se llama “Faqih” al jurista que hace la interpretación y existen cuatro escuelas: Hanafi, Maliki,Shafi y Hanbali.

Escuela Hanafi.-[18]

Es la mayor de las cuatro escuelas, con un 45% de seguidores. Emplea como fuentes el Corán y Hadiz. Es la más liberal y abierta a las ideas modernas.

Escuela Maliki [19]

Es la tercera en tamaño, con un 15% de seguidores. Se diferencia de las demás porque emplea como fuentes el Consenso, la Analogía y las costumbres locales.

Escuela Shafi í [20]

Emplea las cuatro fuentes de consulta e incluye la opinión de otros creyentes. Muy conservadora, aplica rigurosamente los principios legales. La mayoría de los eruditos islámicos son partidarios de esta escuela por su rigor en el estudio de la religión. Sus miembros son considerados pilares del conocimiento del Islam.

Escuela Hanbali[21]

Emplea como fuentes el Corán, Hadiz y los fallos emitidos por creyentes calificados. Una vez agotados esos métodos emplean la Analogía. Netamente ortodoxa, es predominante en Arabia Saudita.

CONCLUSIONES

La Sharia se extiende mucho más allá de los límites teológicos y jurídicos. Impregna todos los aspectos de la vida islámica. El religioso, el jurista, el místico, el científico, el historiador, el médico o quién sea se ven influenciados por ella. Usan como material probatorio el Corán y la colección de Hadiz (la Sunna).Luego emplean la Analogía (y sacan la conclusión analógica) y se forma el Consenso (obligatorio) que resiste cualquier embate, más aún si es externo y procede de Occidente.

Esta influencia del pensar teológico-jurídico se incrementa con algo que los Occidentales miramos de reojo y en un segundo plano: La preparación teológica, primer paso que cumple un musulmán que aspire a una cultura (y función social superior).

NOTAS

[1] En árabe,”via” o “senda”, “el camino del manantial”

[2] Visto el “derecho” como un conjunto de principios y normas,expresivos de una idea de justicia y de orden,que regula las relaciones humanas en toda sociedad y cuya observancia puede ser impuesta de manera coactiva.

[3] En el Norte de Afganistán y ante la ola de robos desatada en los caminos conducentes a la ciudad de Maimana,algunos Ulemas reclamaban la amputación de la mano derecha a los ladrones ,como forma de frenar la ola delictiva..

[4] Se traduce como La Recitación.” Su forma de predicación era similar a la de los adivinos paganos.De ahí tomó Mahoma la prosa rimada que otorga al Coran su típico carácter.

[5] Por ejemplo,el Pashtunwali,codigo de ética y conducta de los pashtoo existia antes de la llegada del Islam a Afganistán.El Pashtunwali aún se aplica entre la etnia pashtoo,la más poderosa en el citado pais

[6] En el Norte de Afganistán hay excelentes viñedos y se confeccionan buenos vinos.Los afganos lo toman alegremente ,sin distinguir entre “estado de embriaguez” o tan solo “ingesta de alcohol”.

[7] Hégira:Huida de Mahoma desde La Meca a Medina

[8] El bahasa indonesio es la lengua de dicho pais.

[9] Advertencia o aviso con que se intenta persuadir

[10] Donde se determina u ordena algo

[11] En arabe: “Bizmilla ir -Rahman -ir Rahim”

[12] También resulta de esto que las más antiguas “suras” estén al final.

[13] Pude ver antiguos ejemplares del Corán en una pequeña mezquita en Afganistán.A pesar de no ser musulmán,los ancianos vigilantes del templo,previo pago de 50 afganis a cada uno,hicieron “una excepción” dado que yo “provenia de una tierra muy lejana”.Los libros,copiados a mano,eran verdaderas joyas

[14] Mahoma es considerado el primer Hafiz. Los hay desde niños,adultos y ancianos.Muchos de ellos no leen el arabe pero memorizan el Corán

[15] Está prohibido reciclarlo,reimprimirlo o tirar copias viejas.

[16] Conocí a uno de estos maestros en el Sahara Occidental,en la región llamada Mijek.A diario venian saharauis a consultarlo,algunos de lugares muy lejanos.

[17] Creada por Muhammad ibn Abd Al Wahhab (1703 -1792) ,es una escuela radical e intransigente.Sostiene que las únicas leyes válidas son el Coran y los Hadiz

[18] Fundada por ABU HANIFA

[19] Fundada por el IMAN MALIK

[20] Fundada por el IMAN SHAFI Í,conocido como “El primero entre iguales” por sus conocimientos de religión.Es referente para los eruditos islámicos.

[21] Fundada por el IMAN AHMAD HANBAL.

¿SACRALIZACIÓN DE LO PROFANO Y PROFANACIÓN DE LO SAGRADO?

(Por Cipriano Sántide Thunjiga)

Los valores revelados de la religión son reducidos por el lacismo a una cuestión de conciencia personal (cada quien puede adherir o no a ellos según su propia libertad de conciencia), que opone como valores sociales generales aquellos que son el resultado de un desarrollo social e intelectual milenario: básicamente la democracia garantizada por un estado secular, con todo lo que ello encierra.

Por lo dicho, desde la religión se han alzado muchas voces acusando al laicismo de “sacralizar” aquello que antes era “no sagrado”, es decir de dar un tratamiento de sacro a lo que es profano. Desde este punto de vista el laicismo es censurado por ensalzar como valores absolutos conceptos como el de “democracia” y el de “libertades individuales”. Implícitamente hay en esta acusación una más: la de profanar lo sagrado.

Ahora bien, cada religión es sagrada para quien la profesa; para el resto de las personas no lo es, aunque este resto de las personas bien puede considerar cualquiera o todas las religiones como tradiciones respetables. El concepto de sagrado es meramente religioso y siempre autorreferencial. Cada religión se considera sagrada a sí misma y no a las demás.

Podrá oponerse a esta afirmación el caso del Islam, que pondera el origen abrahámico del judaísmo y reconoce en Jesús un profeta; pero lo cierto es que pese a atribuir al judaísmo y al cristianismo un origen sagrado, los considera errores –lo acertado es el Islam, obviamente-, y no hay errores sagrados. En realidad, para el Islam el cristianismo y el judaísmo son la planta degenerada de una semilla santa.

Lo mismo ocurre con el cristianismo respecto del judaísmo: para los cristianos los judíos podrán ser, al menos desde el discurso, los “hermanos mayores”, pero también son un pueblo que no ha seguido a Cristo, que para la gran mayoría de las confesiones cristianas es Dios mismo; el actual camino de los judíos, por ende, aunque venerable hasta cierto punto, no deja de ser un extravío, y no hay extravíos sagrados. Desde el punto de vista de los creyentes judíos la perspectiva es menos compleja y más llana: el cristianismo y el Islam podrán ser socialmente respetables, pero religiosamente son repudiables, porque implican una aberración foránea de su fe nacional.

Si elegimos una religión cualquiera, veremos que la mayoría de los seres humanos no la profesa. El propio cristianismo, que es la religión más difundida del mundo (en realidad es una suma de confesiones estrechamente emparentadas, pero también divergentes y, con frecuencia, enfrentadas entre sí), no es profesado por la mayor parte de la humanidad, e incluso en los países tradicionalmente “cristianos” un altísimo porcentaje de la población no lo profesa en la práctica y solamente lo asume como una suerte de tradición que únicamente cobra visos de verdadera fe en momentos personalísimos, como cuando un individuo de ordinario no “practicante”, ante situaciones de temor o sufrimiento especialmente intensas recurre a la oración o se apega a la fe (generalmente la que le legaron sus mayores).

Hemos establecido dos hechos: que cada religión es sagrada solamente para quienes la profesan y que todas las religiones, por masivas que sean, son profesadas por una minoría de la humanidad.

Volvamos ahora a la acusación de que el laicismo promueve que conceptos como “Estado”, “democracia”, “libertades individuales”, etc., sean considerados valores absolutos, y que por ende los sacraliza: lo cierto es que no hay absolutos en la teoría laicista, sino conceptos teóricos desarrollados racionalmente que se ponen en práctica con la intención de ampliar el marco de libertad de cada ciudadano sin que las libertades de unos menoscaben las de otros. Si no hay absolutos, mucho menos sacralidades de ningún tipo.

Habida cuenta de que no hay valores que puedan ser considerados sagrados por toda la humanidad (de universalizarse realmente un sistema de valores que rigiera minuciosamente la vida cotidiana de todas las personas, sólo sería por la fuerza), hay que buscar una forma de gestionar el Estado (las sociedades modernas se han dado un Estado) que permita que en la sociedad pueda circular cualquier sistema de creencias y que pueda ser adoptado por quien quiera adherir al mismo y vivir según sus normas, sin que ello redunde en la imposición de ese sistema de creencias y esas normas de vida a otros que no consideran acertado adherir a ellos.

Un Estado democrático y verdaderamente laico es la solución que hasta ahora se presenta como la más factible para realizar esa intención de respeto por la libertad de conciencia y la diversidad de creencias.

Además de la acusación de que laicismo sacraliza el Estado, la democracia, etc., también circula la acusación de que el laicismo ya se ha aplicado y que sus resultados han sido nefastos. Ya hemos desmentido esa calumnia en este mismo blog (ver ACHACANDO CULPAS AL LAICISMO).

LA MUJER Y EL ISLAM (situación social de la mujer en un Estado islámico)

La sharía (en castellano también es posible llamarla charía o saría, del árabe, شَرِيعَة), también conocida como ley musulmana o islámica, es un detallado código de conducta sumamente general. No es irrefutable, como sí lo es el Corán, pero el fundamentalismo islámico pretende imponerla y condena a sus críticos.

En mayor o menor grado es aceptada por la mayoría de los musulmanes como una cuestión de conciencia personal, pero suele ser, en todo o en parte, formalmente instituida como ley por los Estados islámicos y los tribunales “civiles” pueden velar por su cumplimiento. La sharía, cuando es impuesta mediante la ley estatal, resulta particularmente pesada para las mujeres. Enumeramos aquí algunas imposiciones injustas y/o extremas que padecen millones de mujeres en el mundo islámico (aclaramos que no todos los países islámicos imponen todo este “peso” sobre la mujer, pero no hay país musulmán en la que la sharía no tenga su peso, ni tampoco lo hay en donde no haya importantes movimientos religiosos que propugnen que la “ley islámica” se imponga, de ser necesario por la fuerza).

TRATO DESIGUAL MUJER-VARÓN

– Las hijas reciben una parte de la herencia, aunque sólo la mitad de lo asignado a los hijos.

– Las mujeres deben de ocultarse bajo el burka.

– A las mujeres les está prohibido ir en coche o pasearse a pie por los barrios, así como entrar al gran bazar y sentarse en las tiendas.

– Se les prohíbe también reunirse en grupos públicamente.

– No pueden separarse libremente del marido, para obtener la disolución del vínculo matrimonial es preciso que demuestren motivos muy específicos e irrefutables, en cambio los hombres pueden repudiar a su mujer sin que ello resulte deshonroso a su familia.

– Las mujeres con menstruación son consideradas “impuras”, no pueden entrar en las mezquitas, orar ni mantener relaciones sexuales. Tampoco pueden leer el Corán ni tocarlo. Incluso la ropa manchada con menstruación es considerada, no meramente sucia, sino “impura”.

– Tras la primera menstruación las niñas son consideradas adultas, por lo que se les puede buscar marido. La mujer deberá acatar la decisión y aceptar al marido lo desee o no.

– Las esposas deben aceptar a las otras mujeres de su marido en casa, ya que en el Islam está aceptada la poligamia (lo inverso no es aceptado, la mujer pertenece a un solo hombre).

– Las mujeres son fuertemente castigadas, incluso con tortura y muerte, por adulterio o cualquier tipo de relación extramatrimonial, incluso estando divorciadas.

– El domicilio conyugal suele convertirse en la práctica en lugar de reclusión y sumisión al marido.

– La musulmana debe casarse con un musulmán. No le están permitidas las relaciones matrimoniales con miembros de otra religión.

CASTIGOS ESTABLECIDOS POR LA LEY ISLÁMICA

– ADULTERIO: Lapidación

– PROSTITUCIÓN: Lapidación

– ASESINATO: Lapidación

– ROBO: Amputación

– BEBER ALCOHOL: Azotes y palizas

– FALTA DE RESPETO AL RAMADÁN: Flagelación (latigazos)

PAÍSES CON CASTIGOS CORPORALES: Algunos de los países donde se aplican los castigos corporales a mujeres (lapidación, flagelación, etc..) son Arabia Saudita, Brunéi, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Irán, Malasia, Nigeria, Pakistán, Singapur, Somalia, Sudán, Yemen.

BURKA, HIJAB O VELO: El burka o hijab es un velo que cubre cabello, rostro, cuello y en ocasiones también las manos . Con él se pretende ocultar la belleza femenina para evitar excitar a los hombres y que éstos las agredan. Si una mujer es agredida sexualmente mientras no lleva el burka puede ser considerada culpable de provocar a los hombres.

LAPIDACIÓN: La lapidación en el Islam consiste en enterrar al condenado (generalmente mujeres) en un pozo dejando la cabeza descubierta, luego se le arrojan pedradas hasta que las contuciones y el desangramiento ocasionan la muerte. Las mujeres condenadas a lapidación son las acusadas de adulterio u homicidio. Las divorciadas sólo pueden tener relaciones sexuales tras casarse con aquel con quien las quieran tener.

En caso de violación, la mujer violada necesita al menos 4 testigos presenciales del acto y no pueden ser familiares ni amigos. Si no se demuestra que se trató de una violación la mujer puede ser condenada a muerte por adulterio. Si una mujer sin marido queda embarazada por violación y no puede probarla, el hijo es prueba material del delito de adulterio y la mujer puede ser lapidada en cuanto el niño supere el período de lactancia.

ABLACIÓN GENITAL FEMENINA: La mayoría de los musulmanes se opone a ella, pero se sigue efectuando en tribus de países musulmanes (Sudán, Egipto, etc.). Es una forma de mutilación de los órganos genitales femeninos, también conocida como clitoridectomía, que implica extirpar partes del clítoris y de los labios mayores y menores. En ocasiones también se practica la infibulación, que consiste en coser los labios mayores dejando sólo una pequeña abertura por la que pueda fluir la orina y el líquido menstrual. El clítoris es fundamental en la estimulación sexual femenina; mutilarlo contribuiría a eliminar el deseo sexual femenino y por ende a controlar las relaciones sexuales extramatrimoniales. Las mujeres cuyos genitales han sido intervenidos de este modo sufren grandes dolores al mantener relaciones sexuales y tienen obvios problemas a la hora de parir. Este tipo de operación normalmente es realizada por simples comadronas y en condiciones poco higiénicas, con el consiguiente riesgo de que la paciente contraiga infecciones como el tétanos. Además, la infibulación puede producir una retención del líquido menstrual y provocar la muerte.